No sólo es París

Procuro no afligirme demasiado por los horrores que pasan alrededor del mundo y no es exactamente que no me importe que día con día haya peores noticias sino que siento que escribir en las redes sociales PrayForParis o similares etiquetas no ayudan en absolutamente nada a que el mundo sea un lugar más seguro para gente inocente que ha perdido la vida por estar en el momento y el lugar equivocado. Sin embargo, me adentré en la historia no tan extensa de la chica mexicana que perdió la vida en el atentado en París y creo que muy pocos saben o podrían conocer lo que la gente cercana a ella podría estar sintiendo en este preciso momento.

Michell no era solamente una estudiante de intercambio en el extranjero que seguramente dejó seres queridos acá en México sino que a la vez era la reciente prometida de un italiano que en octubre de este año le acaba de pedir que compartieran su vida juntos. No digo que esto haga más relevante su muerte que la de los demás pero conociendo la historia de ella podemos entender como uno por uno de los fallecidos tiene la misma importancia y no sólo es París.

No siempre son las grandes noticias de la gente que murió lo que me hace darme cuenta que algo nunca ha estado bien sino, además, conocer los detalles personales de cada una de las personas, que hacían, de que vivían, gustos, físico forma de ser, ya que estas características son los que nos hacen a los seres humano apegarnos y encariñarnos con alguien. El nombre Michell no me dice nada sólo con leerlo pero conocer su pasado aunque sea de la forma más superficial es lo que me desgarra el alma porque me hace ponerme en su lugar no tanto como la persona que murió sino los que nos quedamos con la incertidumbre y la impotencia.

“Ti amo amore mio. Riposa en pace.”, fue el último estado que su prometido publicó después de que la noticia del atentado en Francia se hiciera viral. Y lo que es aún más desgarrante es que tus estados no le van a devolver la vida a su prometida y tampoco que cambies tu foto de perfil le va a dar un día más para abrazarla y decirle que la ama. Darle el apoyo al gobierno francés y nuestro más grande pésame a todos los parisienses no le van a regresar el último suspiro a Michell, como tampoco regresaron a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa ni le dieron refugio a los millones de Sirios y mucho menos le van a dar paz al mundo.

Lo importante aquí ya no es tener miedo y no salir a la calle nunca para que no nos pase nada sino realmente preguntarnos: ¿por qué aún hay gente que sigue creyendo que hay que atacar violencia con más violencia? Después no sólo va a ser un italiano llorando sobre el ataúd de su prometida fallecida sino tú o alguien cercano a ti porque pensaste solamente en preocuparte por lo que acaba de ocurrir hace dos días en una país que es potencia mundial y no darte cuenta que también aquí en tu propio país hay gente con toque de queda, que no puede salir de su casa después de cierta hora porque podría morir, que día con día rezan que sus hijos que están fuera puedan volver a casa a pasar la Navidad y agradecen que no les ha llegado una llamada con malas noticias. Porque no solamente hay muertes en París y no solamente hay gente mala en los países Europeos o en Estados Unidos. Y en esta historia el protagonista no es sólo Francia, también es México. también es Italia y, principalmente, es el mundo entero.

¿Por qué escribo?

Texto original aquí.

La primera vez que me hicieron esta pregunta no me tomó ni un segundo responder. Era fácil para mi decir que escribía porque era algo que me apasionaba. Sí, me apasiona, pero no es sólo eso por lo que escribo.

La segunda vez que me hicieron esta pregunta ya me costó más trabajo contestarla, porque yo pensaba que tal vez escribía porque me apasionaba y, además, me ayudaba a desahogarme. (En ese entonces no era feliz sino todo lo contrario. Estaba en sufrimiento.)

La tercera vez que me hicieron esta pregunta, y esta vez yo misma me hice la pregunta en este momento, creo tener una respuesta bastante más elaborada. Ya no sólo es porque me apasiona y me ayuda a sacar mis penas. Ahora sé que escribo por pasión y desahogo, acompañado de una vez dentro de mí que nunca se queda callada. Es una voz de protesta, una voz de impotencia e incertidumbre. Ésta es una voz que quiere gritar que se siente inconforme con el mundo en el que vive pero no le salen las palabras por la boca, por eso se deja escribir.

Escribo porque sé que hay muchas cosas que decir y hay mucha gente que quiere escucharlas. Tengo tanto que escribir, tanto que hacerle saber al mundo que tenemos que cambiar el trayecto de la historia y sólo hay una forma de hacerlo: alzar la voz.

Así que, la tercera vez que me preguntaron porque escribo, con un nudo en la garganta, dije: escribo porque me apasiona, me ayuda a desahogarme y en esta guerra, en este mundo de caos, escribir es la única arma con la que puedo defenderme.

Introducción

Mis papás me educaron para ser una mujer capaz de moverse por el mundo sin problemas pero el tiempo y el mundo por si sólo me forzó a educarme de manera que pudiera ser una mujer capaz de afrontar los problemas con carácter fuerte y dominante. Me enseñó a ser una mujer líder, a no tener temor a dar mi opinión acerca de las cosas y exigir respeto hacia esa opinión sin llegar a ser imposible de mantener un diálogo o un debate.

Me considero una mujer completa por si sola. Lo único que necesito es conocerme a mí y al mundo que me rodea. Estar sola no me hace sentir sola, al contrario, me hace sentir libre y responsable de mi propia vida y de mis propias decisiones. Ser independiente me parece un placer más que una obligación de adultos. No creo que las mujeres seamos mejores que los hombres ni viceversa. Al contrario, pienso que juntos, como uno solo, somos capaces de hacer mejores cosas. Ya que la perspectiva de ambos géneros es diferente y nunca está de más tener una perspectiva diferente de las cosas.

No soy una mujer sumisa, nunca diré que sí a algo con lo que no estoy de acuerdo y tampoco diré que no cuando quiera decir que sí. No me importa que exista gente con opiniones diferentes que yo, cuando creo en algo es muy difícil que yo cambie. No me gusta decir que me equivoqué, pero si estoy incorrecta acepto la responsabilidad de mis errores. Creo que podría ser la mujer ideal para cualquier hombre y eso no me hace una mamona sino consciente de mis cualidades y mis defectos. La mujer ideal no necesariamente es perfecta, no lo vean así. Sé que no soy perfecta y tampoco busco la perfección pero sí lo más cercano. Y la perfección para mi es ser yo misma y ser respetada por eso. Por eso decidí que quería ser feminista.

Decidí que el feminismo para mí es más que una postura, es una forma de vida. No voy por la calle pensando que merezco pasar primero en el macrobús porque soy mujer y un hombre debe ser caballeroso. No pienso de esa forma. Sí, me pueden abrir la puerta y me sentiré respetada y consentida. No obstante, yo puedo hacer lo mismo y no por eso soy sumisa o la esclava de alguien más. Las mujeres también podemos ser caballerosas y eso ni siquiera debería llamarse caballerosidad, es simplemente respeto.

Esto es sólo un poco de mi opinión acerca del movimiento feminista. Me falta bastante que leer y mucho por informarme, esto es poco de todo lo que planeo escribir acerca del tema. Una probadita de lo que pienso.