¿Por qué escribo?

Texto original aquí.

La primera vez que me hicieron esta pregunta no me tomó ni un segundo responder. Era fácil para mi decir que escribía porque era algo que me apasionaba. Sí, me apasiona, pero no es sólo eso por lo que escribo.

La segunda vez que me hicieron esta pregunta ya me costó más trabajo contestarla, porque yo pensaba que tal vez escribía porque me apasionaba y, además, me ayudaba a desahogarme. (En ese entonces no era feliz sino todo lo contrario. Estaba en sufrimiento.)

La tercera vez que me hicieron esta pregunta, y esta vez yo misma me hice la pregunta en este momento, creo tener una respuesta bastante más elaborada. Ya no sólo es porque me apasiona y me ayuda a sacar mis penas. Ahora sé que escribo por pasión y desahogo, acompañado de una vez dentro de mí que nunca se queda callada. Es una voz de protesta, una voz de impotencia e incertidumbre. Ésta es una voz que quiere gritar que se siente inconforme con el mundo en el que vive pero no le salen las palabras por la boca, por eso se deja escribir.

Escribo porque sé que hay muchas cosas que decir y hay mucha gente que quiere escucharlas. Tengo tanto que escribir, tanto que hacerle saber al mundo que tenemos que cambiar el trayecto de la historia y sólo hay una forma de hacerlo: alzar la voz.

Así que, la tercera vez que me preguntaron porque escribo, con un nudo en la garganta, dije: escribo porque me apasiona, me ayuda a desahogarme y en esta guerra, en este mundo de caos, escribir es la única arma con la que puedo defenderme.

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