Introducción

Mis papás me educaron para ser una mujer capaz de moverse por el mundo sin problemas pero el tiempo y el mundo por si sólo me forzó a educarme de manera que pudiera ser una mujer capaz de afrontar los problemas con carácter fuerte y dominante. Me enseñó a ser una mujer líder, a no tener temor a dar mi opinión acerca de las cosas y exigir respeto hacia esa opinión sin llegar a ser imposible de mantener un diálogo o un debate.

Me considero una mujer completa por si sola. Lo único que necesito es conocerme a mí y al mundo que me rodea. Estar sola no me hace sentir sola, al contrario, me hace sentir libre y responsable de mi propia vida y de mis propias decisiones. Ser independiente me parece un placer más que una obligación de adultos. No creo que las mujeres seamos mejores que los hombres ni viceversa. Al contrario, pienso que juntos, como uno solo, somos capaces de hacer mejores cosas. Ya que la perspectiva de ambos géneros es diferente y nunca está de más tener una perspectiva diferente de las cosas.

No soy una mujer sumisa, nunca diré que sí a algo con lo que no estoy de acuerdo y tampoco diré que no cuando quiera decir que sí. No me importa que exista gente con opiniones diferentes que yo, cuando creo en algo es muy difícil que yo cambie. No me gusta decir que me equivoqué, pero si estoy incorrecta acepto la responsabilidad de mis errores. Creo que podría ser la mujer ideal para cualquier hombre y eso no me hace una mamona sino consciente de mis cualidades y mis defectos. La mujer ideal no necesariamente es perfecta, no lo vean así. Sé que no soy perfecta y tampoco busco la perfección pero sí lo más cercano. Y la perfección para mi es ser yo misma y ser respetada por eso. Por eso decidí que quería ser feminista.

Decidí que el feminismo para mí es más que una postura, es una forma de vida. No voy por la calle pensando que merezco pasar primero en el macrobús porque soy mujer y un hombre debe ser caballeroso. No pienso de esa forma. Sí, me pueden abrir la puerta y me sentiré respetada y consentida. No obstante, yo puedo hacer lo mismo y no por eso soy sumisa o la esclava de alguien más. Las mujeres también podemos ser caballerosas y eso ni siquiera debería llamarse caballerosidad, es simplemente respeto.

Esto es sólo un poco de mi opinión acerca del movimiento feminista. Me falta bastante que leer y mucho por informarme, esto es poco de todo lo que planeo escribir acerca del tema. Una probadita de lo que pienso.

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